He ido con la corriente, buscando hogares, tratando de establecerme, esperando oportunidades, rechazando propuestas, queriendo un poco más y teniendo un poco más de confianza. Tengo creencias un tanto extrañas, confío en cosas carentes de sentido y la verdad es que no me va mal haciéndolo. Creo en el destino y en el hecho de que las cosas pasan por algo, lo sé, para muchos es ilógico pero cada loco con su nota.
Estamos en abril y recuerdo el principio de año como si fuera ayer, donde me prometí cosas que hasta ahora mantengo en pie pero sobretodo tenía metas y anhelos. Es loco como las cosas se van alineando sin querer, como todo va coincidiendo y arreglando poco a poco. Esa frase de que cuando realmente quieres algo el universo conspira para que lo tengas jamás se había realizado tanto hasta estas alturas de mi vida. Y sí, desde enero no soy igual, en realidad no lo soy desde hace mucho, estoy trabajando exhaustivamente en ser la persona que siempre quise ser, en arreglar mis fantasmas y mi carácter, y poco a poco las cosas se fueron dando. La gran máquina del destino se puso en marcha un día y no digo que lo que venga después será quizá lo mejor de la vida, ni que todo estará perfectamente bien sólo que las cosas se están arreglando; si hace un par de meses me hubieran dicho que las cosas iban a ir de esta manera hubiera creído que me estaban gastando una broma pero como repito el universo empezó a atar cabos a través de errores y contratos sueltos y ahora todo resulta más agradable.
En un mes tendré que empezar a empacar, dejar los recuerdos de prácticamente toda mi adolescencia y despedirme de ella, hacer las maletas, traer conmigo mis peluches de niñez y recibir de nuevo todos esos abrazos de "no te he visto en tanto tiempo", esos que contienen un te he extrañado. Esta vez no habrá despedidas esas que tanto odio, esta vez vuelvo a quedarme y la sonrisa no se me irá de la cara.
Estamos en abril y recuerdo el principio de año como si fuera ayer, donde me prometí cosas que hasta ahora mantengo en pie pero sobretodo tenía metas y anhelos. Es loco como las cosas se van alineando sin querer, como todo va coincidiendo y arreglando poco a poco. Esa frase de que cuando realmente quieres algo el universo conspira para que lo tengas jamás se había realizado tanto hasta estas alturas de mi vida. Y sí, desde enero no soy igual, en realidad no lo soy desde hace mucho, estoy trabajando exhaustivamente en ser la persona que siempre quise ser, en arreglar mis fantasmas y mi carácter, y poco a poco las cosas se fueron dando. La gran máquina del destino se puso en marcha un día y no digo que lo que venga después será quizá lo mejor de la vida, ni que todo estará perfectamente bien sólo que las cosas se están arreglando; si hace un par de meses me hubieran dicho que las cosas iban a ir de esta manera hubiera creído que me estaban gastando una broma pero como repito el universo empezó a atar cabos a través de errores y contratos sueltos y ahora todo resulta más agradable.
En un mes tendré que empezar a empacar, dejar los recuerdos de prácticamente toda mi adolescencia y despedirme de ella, hacer las maletas, traer conmigo mis peluches de niñez y recibir de nuevo todos esos abrazos de "no te he visto en tanto tiempo", esos que contienen un te he extrañado. Esta vez no habrá despedidas esas que tanto odio, esta vez vuelvo a quedarme y la sonrisa no se me irá de la cara.
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