miércoles, 8 de octubre de 2014

Abre los ojos.

Abre los ojos, parece que aún tienes una venda que pensé que ya te habrías quitado.

Abre los ojos y mira alrededor, date cuenta de que sólo cuentas con pocos dedos de la mano, que son sólo unos pocos a los que podrías considerar que estarán ahí cuando la tormenta se acerque.

Abre los ojos y mira por favor lo que estás dañando. Mírala a ella y mírala bien, ¿ves esa puta sonrisa en su rostro cada que esta contigo? ¿notas su felicidad? ¿te das cuenta de que logra apartar sus problemas sólo para pasarlo bien contigo? No, no te das cuenta. Abre los ojos, la estas dañando, estás arruinando todo lo que un día dijiste que no dañarías.

Abre los ojos, tu no la quieres, puedes tranquilamente hacer lo mismo con otra persona pero tu la eliges a ella porque sabes que siempre estará disponible para cuando tu la llames, porque sabes que después de todos los discursos que ella te de, tu eres su debilidad y te aprovechas de ello.

Abre los ojos, no te la mereces y no la vas a merecer, eres demasiado egoísta y egocéntrico como para darte cuenta de que ella arriesgó mucho por ti y tu simplemente la tomas como otro trapo más con el mismo cuento que a muchas dices.

Abre los ojos y déjala ir, jamás podrás demostrarle lo que ella quiere, jamás serás capaz de hacer las mínimas cosas que ella te pide, y a pesar de que ella prefiera que antes de que sean otros fueras tu, no tomes ventaja de ello y por favor no la busques, porque sólo lo haces cuando no hay nadie más.

Abre los ojos, es hora de que dejes que esto termine.