martes, 19 de noviembre de 2013

Expectativa errónea.

Esperé que mi mano no se vuelva a sentir sola.
Esperé que mis brazos no sean los únicos que me abracen.
Esperé que mis labios se quedaran con un dulce sabor no con palabras.
Esperé ver más fotos nuestras cuando miraba el teléfono.
Esperé que mis pies se cansaran de tanto caminar contigo.
Esperé que mis oídos escucharan las palabras que ponías en textos.
Esperé que mi cuerpo se amoldara a tu forma de dormir.
Esperé despertar con el olor a té desde tu cocina.
Esperé que mis piernas se cansaran de tanto bailar contigo.
Esperé que mi memoria me avise cuando debía ir a buscarte.
Esperé que mis ojos no derramaran otra lágrima más.
Esperé regresar contigo a casa.
Esperé hacer cada lugar nuestro contigo.
Esperé crear felicidad para los dos no sembrar miedos.
Esperé mucho, amor; mucho tiempo, imaginando escenarios, esperándote a ti con una sonrisa que no se iba a pesar de muchas decepciones, deposité mi confianza entera en este último intento, quise darte tanto o quizá lo hice, ya no lo sé, mis expectativas tal vez se fueron por las nubes dejando todo en una gran expectativa errónea que no fue nada más que un caos, porque cada cosa que esperé que sucediera... sólo fue al revés.

Esta canción es demasiado buena, se las recomiendo.

Rutina.

No soy de seguir rutinas, siempre me gusta salir de las casillas, moverme a través de los lienzos y vivir espontáneamente, pero últimamente mis días han transcurrido de la misma forma: llego tarde a clase.

¿Cómo hago para llegar tarde? Puede que sea porque me demoro mucho al vestirme o puede porque tengo que arreglar mi cara de zombie por las mañanas o puede porque si es martes mi rutina es ver HIMYM apenas despierto o puede porque me quedo escuchando música mientras miro el techo, etc. Jamás es porque me despierto tarde... siempre es con un fin.

• On the Ocean • | via TumblrSiempre a las 7:20 salgo de casa y trato de no pasarme para no perder mi rutina. Llego corriendo hasta una parte, me paro y empiezo a caminar. En la parada se encuentra la razón a mi tardanza provocada, es como "La Madre" de HIMYM aún no puedo ponerle nombre. Me mira y se queda así hasta que yo alzo la vista, entonces él voltea a disimular su acto. Todo se ha comprendido a eso... miradas; cuando subimos al tren, cuando nos sentamos, en el bus, a la hora de bajar, etc. Me encanta la "sutileza" de sus actos como cuando me espera para llegar al metro y me mira al bajar por las escaleras mecánicas. Debería decir algo pero mi timidez y la suya sólo me permite escribir esto. Y no voy a decir algo en plan "Hola, nos vemos todos los días, quiero conocerte, no me odies ¿si?" (no soy tan Ted) estoy empezando a ser patética, lo sé.

Pero cada día, cuando salgo de casa sé que mientras que este ahí todo irá bien durante las siguientes horas, no lo conozco, pero es mi más bella rutina

lunes, 11 de noviembre de 2013

Domingo frío.

Siempre he odiado los domingos,
es un día donde tienes muchas cosas que hacer pero no quieres hacerlas,
la mayoría opta por quedarse en casa, ver una película en el sofá y volver a la cama.
Para mi los domingos consistían en ir a la playa
(no todos, pero siempre que podía iba)
sentarme a ver las olas romper en la orilla,
sentir la brisa y llenarme de ese olor,
siempre me ha gustado el mar aunque no tanto meterme un chapuzón,
supongo que es porque ahí me siento libre y mis revoluciones se relajan
puedo pensar con claridad y no esperar nada.

Si yo pudiera estar donde quiero estar en este domingo frío y raro volvería a la playa, 
caminaría a través de la Calle Shell hasta llegar al malecón y luego 
en esa playa de piedras me quedaría hasta que anocheciera, 
me llevaría un cuaderno y una pluma porque mis ideas son más claras ahí 
y no sé si también estaría bien llevarme compañía quizá a mi gata y un termo con té, 
para este domingo frío y raro esa sería mi solución.

Miraflores, Lima.