lunes, 11 de noviembre de 2013

Domingo frío.

Siempre he odiado los domingos,
es un día donde tienes muchas cosas que hacer pero no quieres hacerlas,
la mayoría opta por quedarse en casa, ver una película en el sofá y volver a la cama.
Para mi los domingos consistían en ir a la playa
(no todos, pero siempre que podía iba)
sentarme a ver las olas romper en la orilla,
sentir la brisa y llenarme de ese olor,
siempre me ha gustado el mar aunque no tanto meterme un chapuzón,
supongo que es porque ahí me siento libre y mis revoluciones se relajan
puedo pensar con claridad y no esperar nada.

Si yo pudiera estar donde quiero estar en este domingo frío y raro volvería a la playa, 
caminaría a través de la Calle Shell hasta llegar al malecón y luego 
en esa playa de piedras me quedaría hasta que anocheciera, 
me llevaría un cuaderno y una pluma porque mis ideas son más claras ahí 
y no sé si también estaría bien llevarme compañía quizá a mi gata y un termo con té, 
para este domingo frío y raro esa sería mi solución.

Miraflores, Lima.

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