Siempre me he caracterizado por tener eso, miedo. Cuando estuve completamente segura de que volvería a verte una ligera sonrisa se asomó en las comisuras de mis labios y sin saber porqué todo el ciclo anterior volvió a repetirse.
De nuevo me encontraba ahí, recibiendo el mismo abrazo con la misma energía y la misma forma de hacerme estremecer. No sé porqué me hacías sonreír con huevadas, no sé porqué había algo ahí, pero te veía reír y eso en parte me calmaba y me hacía bien. Ahora son otras cosas más que agregar a la lista de recuerdos creados por ti: más abrazos, besos, tus incontables intentos, tus estupideces, los paseos, mis jodidas ganas de fastidiarte...
Me haces bien ¿sabes? me calmas en los momentos de stress, haces que mi fase de "todo me da igual" se active, me haces reír sin tener intensión de ello; todo es natural a tu lado, sin necesidad de fingir y... ¿sabes? tengo miedo de caer nuevamente. Quizá es por eso que te rechacé infillones de veces, quizá fue por eso que no quería darte "afecto público", quizá es por eso que he sido demasiado fría. Quiero que demuestres más allá de un roce qué es lo que sientes porque sé que hay algo, pero por todo lo que ha sucedido en estos años prefiero cerciorarme. Sé que tampoco he sido excesivamente buena contigo y lo siento, es un muro de protección para evitar los daños; si al menos hubiera seguridad de que no habrán caídas estúpidas en el proceso me aliviaría un poco.
Tengo miedo, ya lo he dicho, ahora estamos en un estado de no hablar y a saber por qué, supongo porque queremos ver quien rompe primero el orgullo y demuestra qué sucede. A veces tengo ganas de tomar el primer bus que me lleve a tu casa sin saber la verdad que voy a decir, sólo sé que quiero tenerte cerca porque me haces falta porque incluso estando aquí tengo la necesidad de querer tenerte cerca de vez en cuando, saber que eres la persona que me alegrará los días por el tiempo que siga aquí, no sé, es complicado.

