miércoles, 26 de marzo de 2014

25 de marzo.

Ha pasado un año, hojas han caído, flores han nacido, personas han llegado y muchas otras se han ido. Cuesta mirar atrás y presenciar lo duro que fue un día como este justo sólo hace un año. Aún me sorprendo cuando me doy cuenta de lo mucho que ha cambiado todo, pero traer las memorias de antes sólo hace que mi piel se erice al presentir las emociones que reprimo ahora. Por momentos todo vuelve, como si un ventarrón de culpa viniera a que dejara de pensar que ya lo he superado; por ejemplo hoy hablaban de esto en psicología y yo trataba de mantenerme compacta para no romper a llorar. Aún cuesta pensar en la idea de lo roto que estuvo todo y como no encontraba salida. 

La depresión es eso, tener un millón de personas al lado y sentirte solo, no ver soluciones, no esperar un futuro, perder metas y no tener sueño. Y sólo un año después, puedo mirar atrás y decir que ya todo está bien, los siguientes meses a marzo sólo siguieron empeorando y recuerdo que realmente no veía forma alguna de reparar todo o seguir lidiando con eso. A veces suelo comentar este tema cuando alguien sale con una noticia de un suicidio, a veces la gente no comprende el hecho que conlleva a alguien a tomar tal determinación con su vida, y sólo puedo decir algo... felizmente soy cobarde, porque ganas no faltaron. Cuesta tener que hablar de un tema así y me costó mucho más llevar esto sola pero salí y un año después ya estoy bien. Sí, no lo voy a negar, siempre hay días malos, días donde estas muy irritable o sensible pero no son tan oscuros como antes, ahora siempre hay una luz al final, ya no hay plena oscuridad. 

Hoy, si alguien pasa por lo mismo espero que tome las riendas de esto que llamamos vida, porque nadie, absolutamente nadie puede determinar nuestra felicidad, ni tus padres, ni la gente, ni las situaciones, ni la sociedad. Si tú quieres salir de esto, se puede, todo tiene solución, siempre hay una solución.


No hay comentarios:

Publicar un comentario