Papalucho nació un cálido 9 de Febrero, su niñez fue jodida a raíz de distintas causas, él se hizo grande a causa de la necesidad. Papalucho tuvo la dicha de encontrar su equilibrio y su sostén en ella, siempre me dijeron que él tenía mucho jale con las flacas como cual gilero de estos tiempos pero al final sólo termino con ella con la que aún sigue a pesar de todo estos tiempos. Papalucho me tomo en sus brazos por primera vez como cuando el dice "yo era una ratita", siempre se pone sentimental cuando cuenta la historia de que lo primero que yo aprendí a hacer en la vida fue chuparme el dedo.
Yo siempre he tenido un carácter jodido, capaz de aullentar al más paciente, pero mis mejores recuerdos de la infancia se los debo a él. Cada vez que bajaba con mi cara de pocos amigos a su casa, tomaba mi mano a pesar de que yo no quisiera y cual trensito empezaba a moverse, haciendo que lo siguiera, con una melodía que hasta ahora aún recordamos, sólo bastaba ese pequeño método para hacerme sentir tan bien de nuevo y no necesitaba nada más que eso para que todo se vaya. No recuerdo nadie más que él, quien me haya engreído tanto, me haya querido tanto y apoyado aún más.
Papalucho cuenta sus historias de empresa y de guerra, yo me siento a escucharlas una y otra vez sin cansarme un pelo. Solía llevarme como compañera de brazo en la tarde hacia la tienda para comprarme, con lo que obtiene de su pensión, un par de galletas mientras que charlaba con sus amigos, salir con él era una hazaña puesto que te demorabas el doble para volver porque se conoce a todo el barrio. Papalucho es el hombre más conocido y querido de donde vivo, siempre dispuesto a darte la mano en cualquier asunto que necesites.
Me resulta impresionante que después de 3 hijos, 8 nietos y 9 bisnietos (y los que quedan); aún tenga el mismo amor para dar como aquel primer día que me tomo en brazos y supo que sería la niña de sus ojos. Papalucho es el hombre de mi vida, aquel que me enseño tanto sobre amar y respetar, aquel que me quiso a pesar de todo y jamás me regaño, amo a este hombre con toda mi locura y cordura, extraño sus "te quiero" cada vez que pedía un té para desayunar o cenar, las veces que se alistaba mucho más antes que yo para poder llevarme al colegio; son tantas anécdotas y rutinas que decir, pero haría falta espacio.
No tuve dos abuelos y la verdad es que el único que tengo me equivale a millones y no sabría que hacer si deja de cantarme esa melodía, aquella que necesito en estos momentos donde todo me falla, sé que si estuviera allí él tomaría mi mano y me haría andar como un trensito aún así ya vaya a ser mayor de edad, supongo que para él aún tengo 3 años. Gracias por todo lo que me has dado, espero que sigas aquí para cuando termine todo y te pueda recompensar todo lo que hiciste por mi, mi mejor persona del mundo, mi abuelito, mi Papalucho, te amo.
Yo siempre he tenido un carácter jodido, capaz de aullentar al más paciente, pero mis mejores recuerdos de la infancia se los debo a él. Cada vez que bajaba con mi cara de pocos amigos a su casa, tomaba mi mano a pesar de que yo no quisiera y cual trensito empezaba a moverse, haciendo que lo siguiera, con una melodía que hasta ahora aún recordamos, sólo bastaba ese pequeño método para hacerme sentir tan bien de nuevo y no necesitaba nada más que eso para que todo se vaya. No recuerdo nadie más que él, quien me haya engreído tanto, me haya querido tanto y apoyado aún más.
Papalucho cuenta sus historias de empresa y de guerra, yo me siento a escucharlas una y otra vez sin cansarme un pelo. Solía llevarme como compañera de brazo en la tarde hacia la tienda para comprarme, con lo que obtiene de su pensión, un par de galletas mientras que charlaba con sus amigos, salir con él era una hazaña puesto que te demorabas el doble para volver porque se conoce a todo el barrio. Papalucho es el hombre más conocido y querido de donde vivo, siempre dispuesto a darte la mano en cualquier asunto que necesites.
Me resulta impresionante que después de 3 hijos, 8 nietos y 9 bisnietos (y los que quedan); aún tenga el mismo amor para dar como aquel primer día que me tomo en brazos y supo que sería la niña de sus ojos. Papalucho es el hombre de mi vida, aquel que me enseño tanto sobre amar y respetar, aquel que me quiso a pesar de todo y jamás me regaño, amo a este hombre con toda mi locura y cordura, extraño sus "te quiero" cada vez que pedía un té para desayunar o cenar, las veces que se alistaba mucho más antes que yo para poder llevarme al colegio; son tantas anécdotas y rutinas que decir, pero haría falta espacio.
No tuve dos abuelos y la verdad es que el único que tengo me equivale a millones y no sabría que hacer si deja de cantarme esa melodía, aquella que necesito en estos momentos donde todo me falla, sé que si estuviera allí él tomaría mi mano y me haría andar como un trensito aún así ya vaya a ser mayor de edad, supongo que para él aún tengo 3 años. Gracias por todo lo que me has dado, espero que sigas aquí para cuando termine todo y te pueda recompensar todo lo que hiciste por mi, mi mejor persona del mundo, mi abuelito, mi Papalucho, te amo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario